El nombre de 54 Ultra empieza a sonar como eco en festival grande, y su paso por Coachella fue justo ese momento donde el eco se vuelve grito colectivo. En entrevista con MDM, el artista dejó ver a un músico que, entre vuelos, escenarios y cansancio acumulado, sigue procesando lo que acaba de vivir: “Fue genial, fue hermoso, tuvimos un buen momento… me encanta contribuir a eso”, dice sobre su presentación en el escenario Sonora, un espacio clave para la música latina emergente.

Con apenas 25 años, su historia no es de giros dramáticos, sino de constancia quirúrgica. Empezó haciendo beats a los 15, luego ingeniería de audio, y más tarde composición y guitarra. “Muy rápido… no es una historia muy locura, pero funcionó”, resume con honestidad. Esa evolución lo llevó a uno de los festivales más importantes del mundo, donde incluso vivió momentos tan surrealistas como ver a una abuela reconocerlo en WhatsApp gracias a una bandera peruana en el público.

En lo musical, 54 Ultra se mueve entre géneros como si cambiara de estación en un cassette. Sus recientes sencillos muestran esa dualidad: “Turn Around” nace desde una vibra brasileña casera, mientras que “I’m Hooked” se inclina hacia el indie rock. “Los hice todo yo mismo… son como mis bebés musicales”, explica, dejando claro el nivel de conexión con su obra.
¿Y lo que sigue? La ambición está clara: “Quiero hacer un álbum… quiero que sea una buena experiencia”. A eso se suma una agenda cargada con próximas fechas y su aparición en Lollapalooza, consolidando un 2026 que pinta como despegue definitivo.

Antes de despedirse, deja un mensaje que suena más a promesa: “Quiero volver a México muy pronto… la gente es tan buena”. Si algo quedó claro tras Coachella, es que 54 Ultra ya no es promesa. Es presente en expansión.






